La Paz, Bolivia / Ariel V. Alipaz
En el mes de mayo, semanas de tensión y conflicto social se vivieron en La Paz, Bolivia. Marchas de mineros cooperativistas y de la Central Obrera Boliviana derivaron en enfrentamientos con la Policía en medio de protestas, bloqueos y escasez de alimentos que marcaron la agenda nacional.
La crisis se prolongó durante todo el mes, con más de 90 puntos de bloqueo en seis departamentos y 22 cortes de ruta en los accesos a la sede de Gobierno. La Paz y El Alto quedaron prácticamente aisladas, enfrentando un desabastecimiento crítico de alimentos, combustibles y medicinas. La Central Obrera Boliviana, campesinos de Túpac Katari, Ponchos Rojos y cocaleros del Chapare encabezaron las movilizaciones.
Los enfrentamientos con la Policía se intensificaron en la plaza Murillo y en la carretera hacia Oruro. El Gobierno respondió con llamados al diálogo y medidas legales como la abrogación de la Ley Copa, buscando contener la crisis, aunque las tensiones persistieron.
El mes concluyó con un país marcado por la incertidumbre: las movilizaciones seguían activas, el desabastecimiento afectaba a miles de familias y las instituciones enfrentaban el reto de abrir espacios de negociación. La situación dejó en evidencia la profundidad de las fracturas sociales y la necesidad de soluciones sostenibles para evitar que la conflictividad se repita en el futuro.













