Por Josue Cortez
Horas antes de que la Feria de la Alasita abra sus puertas, la noche convoca a cientos de personas al Parque Urbano Central. Llegan para devolver lo cumplido: miniaturas, promesas hechas materia, sueños que el Ekeko transformó en realidad. Entre challas, alcohol y humo de sahumerio, la Illa vuelve a la waka. En el mismo espacio, otros esperan. Aguardan recibir esos objetos cargados de suerte, fe y deseo, prolongando un ritual donde agradecer y esperar son parte del mismo acto.
La Paz, 23 de enero, 2025.
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